El Mercurio - Artes y Letras (Chile)

Published in: 2017
Publication type: Press

Sunday 18 June 2017, (pg7)
Domingo, Junio 18, 2017 (pg7)

Artes y Letras / El Mercurio
Por Elena Irarrázabal Sánchez

Francisca Prieto y su exploración de lenguajes visuales

Residente en Londres hace casi dos décadas, la artista chilena participa en una de las muestras en torno a la Bienal de Venecia. Prieto construye complejas estructuras a partir de antiguos impresos, fragmentos de historia que adquieren nuevos sentidos.
En la soledad de su taller en el centro de Londres, cerca del British Museum, Francisca Prieto (42) va lentamente realizando sus prolijas creaciones. Para ellas recoge vestigios del pasado, como viejos libros, antiguos boletos de tren, catálogos de maquinaria de otros siglos, que se ordenan y pliegan en nuevas estructuras, volúmenes y lenguajes. Es un proceso lento. De hecho, tardó tres años en concluir el tríptico mural que presenta en Venecia.

Según ha señalado la crítica, la trayectoria de la artista "está marcada por un enfoque estructural, analítico y conceptual con el que trabaja. Su interés por las grillas y las estructuras, las líneas y la síntesis, aparece en forma constante en su obra, adoptando la forma de composiciones espaciales. Los ángulos y los pliegues se crean partiendo de una perspectiva estudiada y matemática, dirigiendo la atención a fragmentos de historia, meticulosamente coleccionados, con los que construye su obra".

Diseñadora de profesión, Prieto realizó un máster en la Central St. Martins y poco a poco encaminó su búsqueda hacia el arte. Sus obras hoy forman parte de las colecciones del museo Victoria & Albert, de la Tate Gallery y de la British Library. En el marco de la muestra que presentó cien hitos de las colecciones de la British Library, junto a libros iluminados del medioevo se incluyó su obra "anti-book", una construcción en volumen que incluye antipoemas de Nicanor Parra.

-Te formaste originalmente como diseñadora y eso parece haber influido en tu obra, que recurre a líneas, letras, signos. ¿Qué tan cerca o lejos te posicionas hoy del diseño gráfico?
"Hay, sin duda, un legado del diseño gráfico en mi obra. Mi postura es que no hay un quiebre entre ambas disciplinas, como a veces se percibe en Chile. Elementos recurrentes en mi trabajo como la grilla, líneas e incluso las letras, que me interesa desvincular de su significado tipográfico, pertenecen al lenguaje de ambos 'mundos'".

-¿Cómo defines las exploraciones que estás realizando? ¿Con qué materiales trabajas?
"Las defino como investigaciones construidas utilizando un lenguaje visual propio, el que es fundamentalmente tridimensional. Hay dos series que estoy desarrollando actualmente. En ambas utilizo metal (diferentes tipos y aplicaciones) y materiales impregnados de historia; principalmente impresos de los siglos XIX y XX seleccionados tanto por su aporte histórico como visual. He usado en mi trabajo desde un misal fúnebre hasta extensas colecciones que he ido recopilando por años de mapas, bonos, acciones y boletos de trenes del siglo pasado".

-¿Qué rol juegan las matemáticas en tu obra? ¿Trabajas mucho con ellas para planificar tus creaciones?
"Mi obra tiene diferentes aspectos. Parte del proceso es visceral e intuitivo, pero también las matemáticas son fundamentales. Es central al trabajar en la composición, ya que la grilla -aunque no siempre visible- está presente. Además es primordial al planear la obra, al cuantificar el material que es único y limitado, y en la parte técnica, al hacer los diferentes planos necesarios para cada etapa de la construcción del trabajo".

Letras del alfabeto ruso
"Utopian Symbols" se llama el tríptico de tres letras rusas que presenta Prieto en el marco de la muestra colectiva "Personal Structures", organizada en Venecia por el Centro Cultural Europeo en el Palazzo Mora, donde también exhiben otros chilenos, como Ismael Frigerio y Alejandra Ruddoff.

En el centenario de la Revolución rusa, Prieto abstrae tres letras del alfabeto ruso, desvinculándolas de su origen verbal, creando una escultura mural de tres partes. Delgadas hojas de metal tratadas, junto con páginas de una revista literaria, una enciclopedia industrial y un compendio del Ministerio de Educación Ruso (todos de época) han sido entrelazados y plegados de manera intrincada y simbólica. Prieto contó con el apoyo de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería (Dirac) en su presentación.

-Señalas que siempre has sentido un interés por los movimientos artísticos surgidos en Rusia en el contexto de la revolución. ¿Qué artistas te han inspirado?

"A través de mi obra exploro ideas, movimientos, teorías que me interesan. Tiendo a volver a dos movimientos rusos que se desarrollaron en ese período, Suprematismo y Constructivismo. Para mí, es fascinante el quiebre que hicieron con el arte hasta ese minuto, un salto, el que no fue una evolución, sino más bien una revolución en el arte, y además concentrado en un período muy corto de tiempo".

"Hasta entonces el arte era incuestionablemente figurativo, con el Cubismo y Futurismo ya había ocurrido una evolución, pero la audacia de Malevich al integrar formas puras geométricas en la pintura no tenía precedente. Luego Tatlin y Rodchenko, con su interés en materiales y su propuesta de 'construir' la obra, también rompieron con toda convención artística previa. Al igual que 'Utopian Symbols', mis series 'Underlined' e 'Intrinsic Dimension' surgen de un interés por visualizar elementos de las tesis escritas por estos artistas ".

Gráfica y revolución
En la obra presentada en Venecia por Francisca Prieto, cada una de las letras del tríptico, la "D", "B" y "I", representa distintos aspectos de la Revolución artística rusa: la ingeniería y arquitectura, la gráfica revolucionaria y la industrialización.

"La primera obra del tríptico es del 2013. La "D" rusa busca representa el movimiento constructivista y el interés e influencia que generó el desarrollo industrial en esta corriente". Construida con grabados de una enciclopedia de principios del siglo XIX, los detalles de maquinarias - como piñones y cilindros- se entrelazan ordenadamente para reflejar el interés en materiales y construcciones complejas de este movimiento. En sus textos, el constructivista suele comparar al artista con el ingeniero, que ordena material en forma científica y objetiva. Los calculados y ordenados pliegues de la obra de Prieto buscan reflejan esta impronta.

El año 2014 trabajó en la obra que representa el arte como lenguaje visual, indispensable para comunicar y llevar la revolución a la población rusa, que era mayoritariamente analfabeta. "Esta obra está construida con un compendio del Ministerio de Educación ruso previo a la revolución, material que descubrí tras mucho tiempo de búsqueda, a través de comerciantes de libros antiguos". La idea de reeducar visualmente a través del diseño y la cultura se introduce en la letra B a través de un llamativo color rojo -en formato de cuadros- que se sobrepone en la letra, al igual que la revolución gráfica que simboliza (en 1919 Malevich señaló la necesidad de "llevar el cuadrado rojo como señal de la revolución mundial en las artes").

El trabajo con la letra I, tercera y última obra del tríptico, lo realizó luego de experimentar con diversos metales y ácidos para construir y reproducir el color del hierro característico en las construcciones del período. "Con las páginas de una antigua revista cultural rusa busqué reflejar la materialización de ideas en la arquitectura desarrollada por el régimen bolchevique, tanto las ideas nuevas como aquellas que la revolución suprimió o anuló". La configuración de esta letra representa la ambición del período por reconstruir el mundo, con una sólida torre negra que surge de la energía industrial -los pliegues de la revista se convierten en duros bordes de hierro- y de la torre surge una escalera de ideas que ascienden.

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